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domingo, 4 de julio de 2010

Julio... huele a vacaciones, huele a mar.



Cualquiera diría: ¿más? si te la has pasado viajando todo el año... China, Brasil, México y los que faltan.
Pues sí, pero quiero vacaciones mías donde no tenga que hacer nada, ni cumplir objetivos, ni levantarme temprano, ni tener juntas y comidas de negocios, simplemente estar libre, para disfrutar el mar, la arena, el sol, la lluvia, las gaviotas, los perros corriendo por la playa, el olor a mar... a playa. Ver las olas.
¡Mar cómo te extraño!

Comenzamos Julio con ganas de ver, oler, sentir y tocar el mar.

Desde el DF que hoy mostró su centro historico, en un día soleado, pero tengo que reconocer que la Ciudad está muy bonita y bien cuidada, me da envidia de la buena.

miércoles, 1 de julio de 2009

JULIO - Con lluvias, humedad y esperanza.

Hoy estrenamos mes: Julio llega con lluvias diarias, con olor a tierra mojada que Gracias a Dios todavía se puede percibir en lo que queda de nuestra Perla Tapatía.

También llega con gran humedad... y con mucha esperanza.

Verano para muchos es descanso, vacaciones, tirarse al sol, dar rienda suelta a la pereza.
Me encanta escuchar a los niños y adolescentes: -Estoy aburrido, no hay nada que hacer-
Pues de eso se trata de no hacer nada! Simplemente disfrutar lo que vaya llegando cada día.

Para muchos mas, Julio es trabajo y continuar con la rutina, pero igual disfrutamos las lluvias y el olor a tierra mojada, mas no los baches ni los congestionamientos de tráfico y las inundaciones que no pueden faltar en Guadalajara.

En Julio:

Haz lo que te diga el corazón y Dios estará feliz.
El Demonio y la Señortia Prym, Paulo Coelho


Este mes, julio, como una extravagante y alocada dama de buen tono, juega a la casamentera. Acalorados, los sentidos estivales se encuentran con las criaturas de la dicha. Vamos a colgar la hamaca, extender la manta, abrir el cesto, descorchar la botella y tumbarnos en la hierba con nuestro poeta favorito. Escucha el eco erótico de lo cotidiano y descubre que de lo bueno siempre queremos más. La vida te sirve otro plato de felicidad.
El encanto cotidiano, Sarah Ban Breathnach