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sábado, 11 de junio de 2011
Quiéreme
"Me dicen que me quieren y es todo lo que quiero oír"
- Ray Bradbury -
Quiéreme, aunque sea de verdad,
quiéreme, y permíteme el exceso,
quiéreme, si es posible, sin piedad,
quiéreme, antes del último beso.
Quiéreme, haz que se incinere el mar,
quiéreme, como el vendaval que pasa,
por el resto de una brasa
dentro de un glaciar.
Quiéreme, sin el mínimo pudor,
quiéreme, con la insidia de la fiera,
quiéreme, hasta el último temblor,
quiéreme, como quien ya nada espera.
Quiéreme, aunque no sepas fingir,
quiéreme, que de todas mis flaquezas
sacaré la fortaleza
para revivir.
Sabes bien
que jamás te lo he pedido
ni jamás te hice un reproche...
por lo que esta vez te pido,
ya que no es cosa de dos,
que tú seas quien me quiera
como nunca me has querido
esta noche del adiós...
Quiéreme, ahora que llegó el final,
quiéreme, sin mas puntos suspensivos,
quiéreme, aunque venga el bien del mal,
quiéreme, como si estuviera vivo.
Quiéreme, que no entiendo qué hago aquí,
quiéreme, si no quieres que esté muerto,
porque todo es un desierto
fuera de ti.
Quiéreme, que ya empieza a anochecer,
quiéreme, aunque sólo sea un instante,
quiéreme, y hazlo como otra mujer,
quiéreme, como si fuera otro amante.
Quiéreme, que mañana ya murió,
quiéreme, como si el mundo acabara,
como si nadie te amara
tanto como yo...
Sabes bien...
Nada
No es que el silencio haya tomado la palabra
ni que los años pasen sin pedir perdón
ni que la calma sólo sea un mal presagio
ni que le falte aire a tu respiración,
no es eso, no.
No es que los días sean noches sin estrellas
ni que le sobren las agujas al reloj
ni que la huida sea un pájaro sin alas
ni que el deseo sea un sol que se extinguió,
no es eso, no...
lo que sucede es que ya no sucede nada,
no sucede nada, nada, nada, nada
entre tú y yo.
No es que no importe que se avengan los verdugos
a hacer de víctimas de su propia ambición
ni que el delirio de seguir en pie de guerra
haya caido en brazos de la rendición,
no es eso, no.
No es que el demonio sea el dios de la intemperie
campando a todo lo ancho de la iniquidad
ni que se asuma que la vida sea un sueño
de la razón del monstruo de la soledad,
no es eso, no.
no es eso, no...
lo que sucede es que ya no sucede nada,
no sucede nada, nada, nada, nada
entre tú y yo.
ni que los años pasen sin pedir perdón
ni que la calma sólo sea un mal presagio
ni que le falte aire a tu respiración,
no es eso, no.
No es que los días sean noches sin estrellas
ni que le sobren las agujas al reloj
ni que la huida sea un pájaro sin alas
ni que el deseo sea un sol que se extinguió,
no es eso, no...
lo que sucede es que ya no sucede nada,
no sucede nada, nada, nada, nada
entre tú y yo.
No es que no importe que se avengan los verdugos
a hacer de víctimas de su propia ambición
ni que el delirio de seguir en pie de guerra
haya caido en brazos de la rendición,
no es eso, no.
No es que el demonio sea el dios de la intemperie
campando a todo lo ancho de la iniquidad
ni que se asuma que la vida sea un sueño
de la razón del monstruo de la soledad,
no es eso, no.
no es eso, no...
lo que sucede es que ya no sucede nada,
no sucede nada, nada, nada, nada
entre tú y yo.
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