jueves, 5 de mayo de 2011

Por qué Bunbury eligió llamarse Bunbury

Fuente: El Almuerzo Desnudo: La importancia de llamarse Bunbury:

La importancia de llamarse Bunbury


Enrique Ortiz De Landázuri, eres el mayor bunburista del mundo. Bunbury, según Oscar Wilde es un ser inventado como tapadera o pretexto ante una situación incómoda. Bunbury, según sabemos todos, es tal vez el rockero más famoso de la música en español. Enrique Ortíz de Landázuri se inventó un Bunbury que le sirve de pretexto y tapadera, su Bunbury lleva por nombre, precisamente, Enrique Bunbury. Enrique Bunbury es un personaje que Enrique Ortíz de Landázuri inventó para que cantara sus composiciones, para sacar y revelarle al mundo sus sentimientos, su arte, sus perversiones, sus declaraciones, su lado femenino, su apuesta por el rocanrol. Cada visaje que muchos han llegado a tachar de homosexual, es tan solo un vehículo de Landázuri para presentar al púbico su verdadero yo mediante un falso yo.

Me gustaría poder
girar como un carrusel
y seguir la corriente
[...] pero ese no es mi estilo
y es tarde ya, para cambiar

Fan de Dylan, Cohen, Waits, Bowie, Raphael incluso, Bunbury es una copilación y resurgimiento de estos, un artista popular (cuántas veces podemos usar, de verdad, este hermoso término) que se ha ganado su lugar no por seguir tendencias, sino por marcarlas sin querer. Cuando la escena rockera de España se veía atorada en la resaca de la mugre Movida, Héroes del Silencio llegó con un sonido de rocanrol auténtico, blanco (en el sentido de raza), un poco de los riffs de Metallica, un poco de la imagen de los Doors, un poco de aquello, otro poco de aquello, les sirvió para forjar una carrera trepidante y exacta. La voz y letra de Bunbury, aunadas a la virtuosa lírica de Valdivia y el ritmo preciso de Cardiel y Andreu, hicieron de Héroes la banda más importante de rock en español (importante no quiere decir mejor).

Cuando se suponía que seguiría por ese camino (pero, difícil tarea, sin sus tres acompañantes)m en un acto casi dylaniano, reapareció con música árabe, electrónica y cabaretera para dejar a todos con cara de idiotas. Genial de nuevo, convenció a más de su talento con las grabaciones venideras. Y el muy descarado le mete a todo: a veces le da por hacer, literalmente, circo; a veces vuelve a ese rock poderoso y liberador; algunas regresa a las raíces rancheras, tangueras y folkies románticas que hacen de Johnny Cash, José Alfredo Jiménez y Carlos Gardel padres de la Verdadera música popular; y en algunas se olvida de todo para hacer puras y simples Bunburadas.

A tal grado ha llegado el bunburismo de Bunbury que, según cuentan, hace mucho que no se le ve a Enrique Ortíz de Landázuri.

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